Manuscritos de la Biblia

Dramáticamente, cuando los manuscritos de la Biblia se comparan con otros escritos antiguos, no tiene competencia como el trabajo literario mejor preservado de toda la antigüedad. Extraordinariamente, existen miles de manuscritos del Antiguo Testamento y fragmentos copiados a través de regiones del Medio Oriente, del Mediterráneo y Europa que concuerdan fenomenalmente unos con otros. Adicionalmente, estos textos substancialmente concuerdan con la versión Septuaginta del Antiguo Testamento, la cual fue traducida del hebreo al griego en algún momento durante el tercer siglo a.C. Los Rollos del Mar Muerto, descubiertos en Israel en los años 1940 y 1950, también aportan evidencia asombrosa de la confiabilidad de la antigua transmisión de las Escrituras Judías (Antiguo Testamento) en el primer, segundo, y tercer siglo a.C. 

La evidencia del manuscrito a favor del Nuevo Testamento es también dramática, con casi 25.000 manuscritos antiguos descubiertos y archivados hasta ahora, de los cuales al menos 5.600 son copias y fragmentos en el griego original. Algunos textos manuscritos datan del principio del segundo y tercer siglo, siendo el lapso entre los autógrafos originales y nuestros existentes fragmentos más antiguos extraordinariamente tan corto como de 40 a 60 años. 

Interesantemente, esta evidencia manuscrita sobrepasa grandemente la confiabilidad de manuscritos de otros escritos antiguos que consideramos auténticos diariamente. Observemos estas comparaciones: La Guerra de las Galias de Julio César (sobreviven 10 manuscritos, con el más antiguo fechado 1.000 años después del manuscrito original); Historia Natural de Plinio el Joven (7 manuscritos; pasaron 750 años); Historia de Tucidides (8 manuscritos; pasaron 1.300 años); Historia de Heródoto (8 manuscritos; pasaron 1.350 años); Anales de Platón (7 manuscritos, pasaron 1.300 años); y de Tácito (20 manuscritos; 1.000 años). 

El reconocido experto de la Biblia, F.F. Bruce, declara:

No existe un conjunto de literatura antigua en el mundo que disfrute de tal riqueza de buena testificación textual como el Nuevo Testamento.

La Ilíada, de Homero, el más renombrado libro de la antigua Grecia, el es segundo trabajo literario mejor preservado de toda la antigüedad, con 643 copias de soporte de manuscritos descubiertas hasta la fecha. En esas copias, existen 764 líneas de texto en disputa, en comparación con las 40 líneas en todo el manuscrito del Nuevo Testamento. De hecho, mucha gente ignora que no existen manuscritos sobrevivientes de ninguna de las 37 obras de William Shakespeare (escritas en los años 1.600), y expertos han sido forzados a llenar algunas brechas en sus trabajos. Esto palidece en comparación con más de 5.600 copias y fragmentos del Nuevo Testamento en el griego original que, juntas, nos aseguran que nada se ha perdido. De hecho, todo el Nuevo Testamento, excepto once versos menores, puede ser reconstruido fuera de la Biblia a partir de los escritos de líderes de la iglesia primitiva en los siglos II y III d.C.

En términos reales, el Nuevo Testamento es fácilmente el escrito antiguo mejor testificado en términos del vasto número de documentos, el tiempo transcurrido entre los eventos y el documento, y la variedad de documentos disponibles para sustentar o contradecirlo. No existe nada en evidencia de manuscritos antiguos que iguale tal disponibilidad textual e integridad. 

La disciplina académica de “crítica textual” nos asegura que las traducciones de la Biblia que disponemos en la actualidad son esencialmente las mismas que los manuscritos antiguos de la Biblia, con excepción de unas pocas discrepancias intrascendentes que han sido introducidas a lo largo del tiempo a través de errores de copiado. Debemos recordar que la Biblia fue copiada a mano por cientos de años antes de la invención de la primera imprenta. No obstante, el texto está extremadamente bien preservado. De nuevo, reflexioné sobre esto — de las aproximadamente 20.000 líneas que conforman el Nuevo Testamento entero, sólo 40 líneas son cuestionadas. Estas 40 líneas representan un cuarto del uno por ciento del texto entero, y no afectan de ninguna manera la enseñanza y doctrina del Nuevo Testamento. De nuevo comparé esto con la Ilíada de Homero. De las 15.600 líneas aproximadamente que conforman el clásico de Homero, 764 líneas están en discusión. Estas 764 líneas representan más del 5% del texto entero, y aún así nadie parece cuestionar la integridad general de esa obra antigua.

Para mi gran sorpresa, descubrí que la Biblia está mejor preservada — por mucho — que otras obras antiguas que he leído y aceptado a lo largo de los años, tales como Homero, Platón, y Aristóteles. En lo tocante a mi teoría de “interpretación de una interpolación de una tradición oral,” encontré que la Biblia no fue cambiada o interpretada a partir de textos antiguos. Simplemente, a medida que la Biblia fue llevada de país a país, fue traducida a lenguajes que no necesariamente se parecían a los lenguaje originales del griego, hebreo y arameo. Sin embargo, aparte de algunas diferencias gramaticales y culturales, los manuscritos de la Biblia son absolutamente fieles a su forma y contenido originales, y extraordinariamente bien preservados en sus variadas traducciones.


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