Literatura mesoamericana

Literatura de la Antigua Mesoamérica

Los mesoamericanos emplearon la escritura para fines prácticos como el registro de tributos, de los sucesos de la vida diaria, de los hechos de guerra o de las actividades industriales y mercantiles; pero también se valieron de ella para expresarse artísticamente a través de la literatura, lo mismo en prosa que en verso. La literatura mesoamericana se manifestó con un profundo espíritu religioso, por lo que no es raro que en gran parte se expresara a través de plegarias, oraciones, cantos e himnos dedicados a los dioses, como la oración de Tezcatlipoca en la que se manifiesta el fanatismo religioso y se considera al soberano recién elegido, intérprete de los dioses y ejecutor del derecho divino. Con excepción de la obra de Netzahualcóyotl, que consta de 60 cantos, de los cuales sólo se conocen cuatro, la literatura mesoamericana es anónima, y gran parte de ella fue recogida de los cronistas a través de las tradiciones orales, así pudieron entrar en contacto con el lenguaje de sus discursos, de sus himnos religiosos y de las pláticas educativas. La literatura indígena se caracteriza por la riqueza de sus metáforas, por la variedad de formas gramaticales y la preocupación por cuidar la métrica en sus composiciones. Además de su interés por la literatura religiosa, utilizaron para preservar hechos históricos, sus creencias y costumbres, así como su vida familiar. La poesía era una forma literaria que muchos agradaba en muchas civilizaciones indígenas, tanto que los poetas, considerados buenos oradores y expositores, eran sumamente estimados en las sociedades mesoamericanas. De la literatura mexica, los documentos más antiguos que se conocen son los himnos con que celebraban a sus dioses y que Sahagún consigna en su Historia General de la cosas de la Nueva España. Documentos conocidos posteriormente son los Cantos de Netzahualcóyotl y los Cantos Mexicanos, manuscrito que se encuentra en la Biblioteca Nacional. De la literatura maya también se tienen documentos; desde luego los Libros del Chilam Balam, que en realidad son registros de acontecimientos conjuntados por sacerdotes de algunas poblaciones, entre éstos se cuentan los de Chumayel, Sotuta, Maní, y Peto. Algunos de ellos, como los de Maní y el de Chumayel, muestran un gran mérito literario. Otro importante documento de la literatura maya es el Popol Vuh, libro sagrado de los quichés y que ha sido consultado por muchos estudiosos para conseguir información acerca de los mayas.  

ORDEN Y CAOS EN LA LITERATURA INDÍGENA MESOAMERICANA

Antes de la creación, todo era ápeiron –la ausencia de un mundo organizado En este estado original habia un cielo vacío arriba y un mar tranquilo abajo –el teoatl o océano cósmico de la unidad primordial [Brotherston 150], una sola sustancia –la neblina arriba se cuajaba en el mar de abajo [Brundage 6]. Sólo se percibía un ruido incoherente (white noise) –el estruendo del cielo y del mar [Tedlock 255], una disonancia cognitiva. El dios original y único, Tonacateuctli “el Señor de la Sustentación”, el creador de todas las cosas, dictó el mundo a la existencia. Después les delegó la autoridad a sus cuatro hijos: el Tezclatlipoca rojo, el Tezclatlipoca negro, Quetzalcoatl y Huitzilopochtli. Fue el primertlatoani “hablador, dictador” Según el ideario mesoamericano, la creación se originó de una naturaleza preexistente y demónica, por una decisión divina y por la acción colegial, por el sacrificio de la sangre y por la victoria en el combate Cipactli era la personificación del caos o la materia sin estructura de la que crearon el cosmos. Tenía la forma de un leviatán, un monstruo del agua como un cocodrilo o un tiburón. Habitaba el océano como el primer ser viviente –era la tierra antes de que fuera formada. Era hermafrodita y sola. Generalmente se la correlacionaba con Tlalteuctli “Señora de la Tierra”, la que nadaba por las aguas amargas del caos. Quetzalcoatl –el señor de arriba, y Tezcatlipoca –el señor de abajo, tomaron la forma de serpientes y la apretaron hasta dividirla en dos partes –la tierra y el cielo. De igual manera, según los quichés, los dioses primordiales del mar y del cielo: el Formador, el Modelador, el Cargador, el Engendrador, Corazón del Lago, Corazón del Mar, Serpiente Emplumada Soberana, Corazón del Cielo, Corazón de la Tierra, Relámpago Recién Nacido, Relámpago Crudo y Huracán dialogaron y decidieron formar la tierra y poner en moción el proceso de “sembrar y amanecer” –sembrar las semillas en la tierra, cuyo brotar se ve como un amanecer. El sembrar del sol, de la luna y de las estrellas –seguido por el pasaje difícil debajo de la tierra– precede su alba en la luz del nacimiento. La siembra de los muertos está seguida por el amanecer de sus almas como chispas en la oscuridad. En la creación mesoamericana –la cosmológica tanto como la artística; hay un énfasis en la conversación sobre el monólogo. En el Popol Vuh, los dioses crean el mundo através de un diálogo: Tepeu y Gucumatz hablaron juntos. Hablaron entonces, platicando y deliberando, se pusieron de acuerdo, unieron sus palabras y sus pensamientos. Al influjo de la palabra de los Progenitores –vínculo entre el pensamiento y el acto– la tierra apareció entre la niebla original . . . Del diálogo amoroso entre los dos surge el acuerdo de formar la humanidad y sus medios de subsistencia. El amor y el consenso son la fuente energética que permite la creación del universo [Zavala & Araya 93]. En este sentido, tiene paralelos con la creación dialéctica de Heráclito, en la que el mundo salió del ápeiron. En este estudio, se trata de los sistemas cosmológicos y mitológicos de los mayas y los nahuas, los que pertenecen a culturas distintas que forman parte de una civilización mesoamericana. Las correlaciones no son muy exactas. Para dar un ejemplo, Corazón del Cielo se identifica con Gucumatz- Kukulkán-Quetzalcoatl la serpiente emplumada –celeste y acuática. La serpiente representa la reincarnación al mudar la piel periódicamente. El pájaro se asocia con el cielo y sus poderes creadores. La unión de los dos representa la vida. Simboliza los poderes generadores y fecundantes, la energía vital del universo. Su participación en el momento de la creación imprime a ésta un carácter autofecundante y sexualmente ambiguo, en la pluralidad y unicidad de los Progenitores, Creadores y Formadores. Simboliza la fusión caótica de la materia antes de la creación. A veces se identifica con Hurakán < hun rakán “un pie” < hun “uno” + rakán“pierna, único, gota”; aunque el nombre de éste lo ubica más bien con Tohil y Tezcatlipoca –dioses destructivos y cojos que se oponen a Quetzalcoatl. También hay una diferencia en el número y la forma de las creaciones. Lo importante, sin embargo, es que cada creación es superior a las anteriores. Hay un elemento de Punk Eek (equilibrio puntuado) en la historia cosmogónica mesoamericana en la que cada creación está seguida por un largo período de equilibrio hasta que ocurra una crisis que resulta en un salto hacia un nuevo orden. De este modo, es muy semejante a la versión contemporánea de la evolución biológica. También hay paralelos con la naturaleza de la serpiente emplumada –la que representa la reincarnación en una forma cada vez más poderosa con cada mudada de piel. Los mesoamericanos veían su mundo cíclicamente. A pesar de que cada época cósmica era única e irrepetible, todas eran experimentos que terminaron en un colapso. Nosotros vivimos en el tiempo lineal que individualiza los ciclos naturales en vez de presentarlos como repeticiones de un patrón. Fluye a través de una trayectoria horizontal hacia un futuro sin límites. Percibe el presente y el pasado como la fundación de un futuro destacado. En el tiempo lineal la ideología y la praxis están relativamente balanceadas. el tiempo lineal (empírico); destaca el futuro pasado >>>>> presente >>>>> FUTURO Cronotopo lineal El tiempo mesoamericano tiene una tendencia épica, ya que está arraigado en una interpretación ideológica de los ciclos naturales de las estaciones que dialogan verticalmente entre los mundos físico y metafísico. Glorifica un pasado idílico como una tierra prometida eterna fuera del tiempo y por encima del presente mundo material – Tula: Tollan para los nahuas, Tulán Zuyuá “Tula Oriental”, en quiché [Tedlock 48]; o Teotihuacán: Chicomoztoc “Siete Cuevas” para los nahuas,Vucub Zuiván “Siete Barrancos” para los quichés, Vucub Pec “Siete Cuevas” para los yucatecos. Todo existía en abunduncia en Tula –hasta el punto que las historias nahuas describen la época dorada con un humor irónico. Ciertamente los toltecas eran ricos la comida no era bastante escasa para vender sus vegetales eran grandes los melones demasiados gordos para abrazar los elotes tan grandes como piedras de moler y verdaderamente subían las plantas de amaranta el algodón ya estaba teñido en colores como carmesí, azafrán, rosado, violeta, verdeoliva, turquí verdigrís, anaranjado, café, rojo y amarillo así crecía. Tenían toda clase de pájaros exquisitos cotingas azules, quetzales, garzas rosadas que sabían hablar y cantar el jade y el oro eran posesiones baratas y populares tenían chocolate también, finas flores de cacao por todos lados. A los toltecas no les faltaba nada nadie era pobre o vivía en una chocita y usaban los elotes pequeños para calentar las saunas. En este sentido, el pasado funciona más bien como un espacio que un tiempo. Percibe el presente como una época degenerada de mentiras, trampas y robos. Percibe el futuro como el fin del tiempo, un mero punto de mediación relativamente próximo en el que el mundo volverá a un edén: “un estado natural” con un cuadro de derechos innatos que sólo pueden ser logrados en el futuro como algo del pasado a pesar de que no son realidades del pasado sino obligaciones. La sociedad épica se caracteriza por una profunda contradicción entre la ideología y la praxis, una polaridad extrema a través del eje de la demencia que amenaza derrumbar el sistema. De ahí el miedo constante de un milenarismo religioso e ideológico. el tiempo épico (ideológico); destaca el pasado PASADO: espiritual, idílico –––––– futuro: punto de mediación (regreso al pasado) ––––– presente: material, degenerado Cronotopo épico [ver a Bajtín] La literatura mesoamericana funciona como las obras enciclopédicas medievales como La divina comedia, el tiempo está sujeto a la interpretación simbólica. Todo lo espacial y temporal –las imágenes de personas y objetos, tanto como sus acciones– tiene un significado alegórico o simbólico. En este sentido, el pasado predice el futuro aunque no lo determina de una manera totalitaria. Como la geografía dantesca, el tiempo tiene forma de hélice –un círculo que avanza con cada ronda. Una vez establecido, había que defender el orden del cosmos: Quetzalcoatl, con su máscara de viento separa el cielo del mar, y se opone a las fuerzas de Tláloc, los que quieren destruir el horizonte para restaurar la unidad del mar y del cielo. Todas las noches, el sol tenía que pasar por el inframundo y, en el proceso, escapar las garras de los señores de Mictlán o Xibalbá. Los humanos fueron creados para servir a los dioses y, porTiempo mitológico quiché tanto, sus antecesores incapaces fueron eliminados. Había que sacrificar para sustentar al sol. El bienestar del mundo dependía del mantenimiento de las normas establecidas por los dioses; las que después fueron dictadas por el calendario. También tuvieron que vencer a los enemigos del orden. Vemos estas dos actividades en tlachtli –el juego de pelota. Fue inventado por los olmecas y difundido por toda Mesoamérica. La cancha, tlachco, representaba el inframundo. Es notable que su nombre maya, hom, también quiere decir “panteón” en quiché y “abajo” en yucateco Era una galería (usualmente) hundida con una piedra circular en el centro, itzompan “el fin”, que simbolizaba el nadir del sol nocturno. Su orientación norte-sur reflejaba la peregrinación anual del sol. A veces se dividía en cuatro colores para representar las cuatro direcciones horizontales. Dos anillos de piedra resaltaban de las paredes. Se jugaba con una bola de hule que quemaba con una brillantez. Simbolizaba el sol nocturno que luchaba para atravesar el cielo negro. Los anillos representaban el cautiverio y el escape del sol. Es un drama de la muerte y la resurrección del sol después de su cautiverio en el inframundo. El cielo ctónico es el mismo cielo que vemos todas las noches. Las estrellas son los enemigos del sol que quieren vencerlo. Dos divinidades regían el juego –el patrón solar de la bola y el patrón demoniaco de la cancha. El pasaje de la bola por los anillos simbolizaba la entrada y la salida del inframundo. El capitán del equipo vencido fue sacrificado –para conmemorar o expiar la muerte del sol. Vemos la cumbre de esta actitud de servir a los dioses por sacrificar de acuerdo a las normas religiosas en el Rabinal Achí, un drama-ballet ritual que se realiza por los siglos XII-XIV durante la disputa del territorio de Zamaneb entre los quichés de Gumarcaah y de Rabinal. Pertenece al género tun, cuyo nombre significa “tambor” o “ronda del año”. El Varón de Rabinal ha vencido a su enemigo, el Varon de Quiché, y lo tiene preso en el castillo de Cakyug, donde reina su padre Hob Toh, “Cinco Lluvia”, el rey de Rabinal. Actualmente en Rabinal consideran al Varón de Rabinal como un rey del mar, lo cual se relaciona con Xipe Tótec, el señor despellejado que simbolizaba la fertilidad y la renovación del año que venían con las primera lluvias. Sería, por tanto, la representación de un rito caléndrico. “El Rabinal Achí destaca el código de honor de los guerreros –valor inclaudicable, defensa de los intereses del grupo, dignidad incluso en la muerte sacrificial, cortesía aún como verdugos e incluso astucia. El víctor es magnánimo hacia el prisionero” –lo trata como el mejor huésped. El cautivo, entonces, sería un ixiptla, “una imagen, un representativo”, que hacía el papel de una divinidad y fue sacrificado al final de la ceremonia. Según los rabinaleb, el Varón de Quiché le había robado unas tierras buenas a su hermano, el Varón de Rabinal. El Varón de Quiché le pide al rey 260 días para decir adiós a su pueblo. A su regreso hace su monólogo final. Este período correponde al tun menor. Su sacrificio inaugura el nuevo tun. El tun consiste en trece uinal correponde más o menos al período entre el final y el comienzo de la estación de huracanes. Además de los guerreros, los otros personajes incluyen a la princesa, Ri Yamanan Xtecoh “Gemas Preciosas” quien representa a Xochiquetzal, la diosa del amor, la fertilidad y el deseo; y al rey Hob Toh “Cinco Lluvia”, quien se asocia con el linaje divino de los guerreros águila y jaguar de Quetzalcoatl. El Varón de Rabinal se titula Señor de Chacachib –de los chac, los dioses de la lluvia, Señor de los Zamanib –de Itzamná, el dios primordial de los mayas, quien después fue ligado a la Serpiente Emplumada [Longhena 86]. El Varón de Quiché es llamado “Brujo del Envoltorio” –objeto sagrado donado a los quichés por Nacxit Quetzalcoatl y asociado con el Popol Vuh. Su habilidad de hechicero, de amaestrar el ilbal, el libro sagrado como instrumento de la profecía, lo liga con Tezcatlipoca, el enemigo del Quetzalcoatl, o con Buluk Chabtán, el dios yucateco del sacrificio y de la guerra. Interpretado de esta manera, el Rabinal Achí es una representación de la victoria de las fuerzas del orden sobre la muerte, la guerra y el caos. El Rabinal Achí se destaca “por su repetición de sintagmas, cada personaje repite las frases del anterior antes de producir su parlamento” En términos de la prosodia, las repeticiones establecen una obra circular y cerrada que celebra un sujeto congelado en el tiempo, sea idealizado o muerto. La repetición como tartamudeo se puede ver como Verfremdung o ostranenie –el extrañamiento y la desfamiliarización de un ambiente. Desfamiliariza las relaciones entre lo clínico y lo potentialmente crítico, demostrando la ignorancia habitual del uno hacia el otro como arbitrario. Por el otro lado, la transformación creadora (becoming) es correlativa al concepto de la repetición. Algo nuevo sólo puede emergir a través de la repetición. La repetición no repite cómo el pasado fue efectivamente sino la virtualidad inherente traicionada por su realización anterior. La llegada de lo nuevo no cambia retroactivamente el pasado sino el equilibrio entre la realidad y la virtualidad en el pasado. Hay una alternación de diálogos exteriores e interiores la que crea una fuerza dialéctica que reafirma la victoria del orden sobre el caos y el mantenimiento del ciclo diurno. Su rigidez y búsqueda de la permanencia del presente lo establecen como una obra totalitaria correspondiente a la paranoia crítica de Gilles Deleuze. El orden es frágil y siempre está amenazado por los demonios que vienen de la periferia y del pasado para borrar los esfuerzos creativos del partido solar y para regresar al caos. El comportamiento malo y asocial debiera de haber desaparecido através de las varias creaciones, pero sería idealista pensar así [Gossen 30]. Un pasado reprimido vuelve clandestinamente al presente. Los muertos frecuentan el mundo de los vivos –re- mord. La historia es antropófaga y la memoria es el campo de batalla entre el olvido y la huella mnemónica, una acción de un pasado obligado a disfrazarse. Todo orden autónomo está fundado encima de lo que elimina. Produce un residuo condenado al olvido –pero lo excluido reinfiltra el lugar de origen para convertir la permanencia del presente en una ilusión. Al borde del universo, la tierra, el mar, el cielo y el inframundo se juntan en una región ambigua.Es un lugar poblado de demonios, animales salvajes y gente rara. Desde ahí se puede ver el espectáculo aterrador del sol tirándose y emergiendo del mar todos los días. Los chamulas viven en el ombligo del mundo:smishik banamil –es el único lugar verdaderamente seguro y virtuoso. Entre más distancia física y social, hay más peligro. Los nahuas y los mayas contrastan el centro con la periferia en una serie de antinomias. El espacio La periferia El centro El sur El norte La izquierda La derecha La selva, la montaña La comunidad El tiempo La noche (medianoche) El día (el mediodía) El solsticio invernal El solsticio invernal El pasado El presente Las cualidades El caos El orden Lo negative, el mal Lo positivo, el bien Animales Humanos El frío, la oscuridad El calor, la luz El peligro La seguridad Los nahuas contemporáneos equivalen a la época pre-cristiana con la oscuridad; y la llegada de Cristo con la luz y la fuerzacreativa que estableció el tiempo, regula el día, y distingue los humanos –taltikpak cristianos, de los animales. Si no se cumplen los cargos religiosos y políticos correctamente, la comunidad será destruida por los dioses y los santos. Los encargados les ayudan a los dioses a mantener el orden temporal. Incluyen a los hiloletik “hechiceros”, especialistas en el tiempo cíclico –capaces de entender y controlar el destino humano. Hay tiempos, como los eclipses y los períodos de mal agüero cuando los demonios invaden los territorios de los dioses. Entre ellos se encuentra el Katún 5 Ahau: Ho ahau U can tz’it U xocol Katun Co co al Co co mehen Ti tal i U binel T ix y ulel u kin chat Ix u esil i Ti u hoppol uih i Yukehahom ti bal cahi. Cinco Ahau Fue la cuarta parte Del contar Del katún … Locos nacidos Locos engendrados Vinieron Y fueron Y eso fue la venida del tiempo de la lluvia Y de la brujería Y eso fue el comienzo de la hambruna Esparcida por l a tierra. Katún 5 Ahau [traducido al español del inglés de Edmonson. Entre los seres del pasado que reinfiltran el presente se encuentran los demonios de los carnavales de Chamula, Chenalhó y Zinacantán –que ocurren durante los cinco días de mal agüero del final del año solar o que los yucatecos llamaban el mes de Uayeb “el durmiente, los restos del año”. Durante estos días la gente se quedaba en casa y no trabajaba. Antes había un rito del fuego asociado con el período. En Chamula se llama ch’ay k’in, “los días perdidos”. Entre los tzotziles y tzeltales contemporáneos, corresponde al período antes de Cuaresma y se repite durante Viernes Santo y Pascua. Durante estos días los ixiptla o partidarios vestidos de Cristo: los hkrurus pat(“cruzados”, literalmente “espaldas de cruz”) y los pashyon (“pasiones”) sufren los ataques de las fuerzas del mal: los judíos, los monos con uniformes militares, los h? ik’al (“moros”), y los me? hka?benal, vestidos de mujeres lacandonas, que se burlan sexualmente de los cruzados. Los monos habitaban la primera creación y fueron destruidos por su comportamiento asocial. Hoy en día, en estas comunidades a los niños no bautizados se llaman mash“mono”. Los cruzados tienen “heridas” rojas y amarillas y tienen cruces blancas pintadas por la espalda, estos son los colores de las direcciones de la vida y del “pericón”, una flor con que se adornan las tumbas; –negro es el color del anochecer y de la muerte. El ámbito de los demonios es parar el ciclo del tiempo. El pasado es el modelo para el presente y el futuro. La superimposición de un patrón da una imagen superficial de bricolage, pero la realidad es ritual e histórica. La repetición ritual precede la renovación y la liberación. Por cinco días cualquier hombre de la comunidad puede vestirse de mono, moro o mujer, ignorar las normas sociales, emborracharse y hacer groserías. El carnaval expresa la desaprobación comunal del comportamiento anormal através del humor ritual y los chismes. Se comparan a los delincuentes sociales con los animales porque acuden al impulso. Los seres humanos son capaces de hacer lo correcto y lo decente porque nacen con inteligencia y temen el ridículo. Se burlan, sobre todo de los ladinos por sus vicios: su sexualidad, el patriarcado, su comida grasosa, su olor, su odio al trabajo manual y su egoísmo [Bricker 1973: 164]. El humor ritual es didáctico –refuerza la cultura por señalar cómo se distinguen los indígenas de los ladinos, y las buenas costumbres del vicio. Entre los nahuas, los últimos cinco días del años eran dedicados a Xiuhteuctli, el señor del fuego y del año, el más anciano de los dioses, el señor del centro que controlaba todas las direcciones. Su nombre vienen del náhuatl xiuh “fuego” pero está influido por xíhuitl “verdor, año natural”, i.e. “la época de la nueva vegetación”. Note que verde es el color del centro. También se conocía como Huehueteotl “el dios viejo”, el primer rey y el señor del tiempo. Izcalli “el re-despertar”, la ceremonia del fuego de Xiuhteuctli-Huehueteotl, era una época de presentar a los jóvenes a la sociedad, de bailar y de emborracharse en masa para celebrar el año venidero. Según Victoria Bricker, estas mojigangas perduran desde Arizona hasta Nicaragua en la forma del espectáculo de los huehuenches “los viejos”, payasos cuyos bailes se asemejan a las danzas de los jorobados. Los jorobados eran los hombres de la época anterior que fueron castigados por su estupidez, sus vicios y su mal comportamiento, como se ve en la historia “Le cuento ppuuso’ob” Le ppuuso’obo’ cah yanlaho’ob; xuul u kiino’obe. Cah tuyalah . . . ca a’alal ti Yum San Noene Tumen Yum . . . Yum Jesucristo’e ti u tiempo tumben yani yokocab, ca’achi ci tumben yani yokocab, ca’achi. Cah tun a a’alal the le san Noeno cah tun umeetcu barco, cumeetic barco. Ha’alibe, Yum San Noeno tune, utz u tuucul, Ma kaas u tuuculi. Ta laacal u Yuumil le caaho, u hente la caaho, Cab yalah ti’e: “Ha’alibe, yun xtropa’e’ex, be’orita dzuyalahtene cah inpool le barco. Pero cinwaicte’exe. Yanawaantkene’exe tumen hach yah nohoch meyah ceninmeetice, nohoch barco ceninmeetice ti uyoocol tu laaca u layasi alako’ob.” Cah tunuucah le . . . he Ppuuso’obo, “Chen tuuscep cameetici. Ba’ax kiin? Ba’ax uti’al barco? Buca’ah kiine mina’an . . . mina’an le cukaaxal ha weye. Le lu’umo, constante humede . . . humedecernaha’an. Le lu’umo, tadz ora ukum ha le lu’umo.” Pues, ha’alibe, ti sientos . . . sien años cumeetic u barco le Yum San Noeno. Cah dzo’oci. Ma yaanta’ah hunpuli tene le yuumil le caaho, le ppuuso’obo. Cah tun tuyihah le ppuuso’ob hach taatoni to haahil tun liikil tun munyal. Ti’u actan laakin tu la –acal tu lah cubrirtico le munyalo’ob. “Ahh . . .” cah tuyalah tun le ppuuso’obo. “ahh, le ti . . . le barco cumeetic Noeno, seb cunla’abal. Yete mun liikil. Che. Ma seoto’ono, . . . co’one’ex polic tun le barcoto’ono, pilatunich.” (piedra de pila) Cu dzo’ocupolce pilatuncho, Cah tuhoolol bey u yiit yo’la mu buuthul ha’i. Chen oohee ha the chan xpilatuncho, pitman. Ahah, beyo. Cah tun. Cah ho’oppo kaaxa ha. Cuarenta días yete cuarenta noches. Ochenta días cukaaxa santo ha. Cah liik, le santo ha cooxol, bin tumeetah ca’ana. Siete metros ubin utaakal ti na ca’ane. Cah xulu kaaxa santo ha’o. Ha’alibe, buca’qah tun tulaaca ba’alo . . . tun chheehi. Ha’alibe, ba’anten chheehe otzil ppuuso’obo? Ba’anten? Hach kaas u raza’o. Tac tu xaax u maama’i . . . ti cubin weene. Tac tu xaax u hija’i . . . ti cubin weene –cex tatatzil. Mix respetartah . . . was u hija. Mu respetartah . . . was u mama. Mu respetartah . . . was u ciic. Mu respetartah . . . was u yi’itzin. Tu xaax yi’itzin, ti cubin weene. Tu xaax ciic, ti cubin weene. Ha’alibe, cah tuyilah tun ci’iceelem hahadiose, “Cah cuchheeho’o semilla’ilo’o” Le ppuuso’obo bey uuuchul chheeh le ppuuso’obo. Hach kaas. Los jorobados que antes existían. Se terminaron los días de los jorobados Le dijo al señor San Noé el señor San Jesucristo en la época cuando el mundo era nuevo, dicen, el nuevo mundo de antes. Se lo dijo a San Noé que hiciera un barco, que hicera un bote. Pues, este señor San Noé tenía buenos pensamientos, no malos pensamientos. A todos los viejos de la ciudad, los de la comunidad, les dijo a todos: “Pues, oigan ustedes, me dijo que hiciera un barco. Pero les cuento a ustedes, tienen que ayudarme como es un gran trabajo que tengo que hacer, un gran barco que haré para que entren los varios animales”. Los jorobados le contestaron, “hacés puras puñetadas. ¿Cuál día? ¿Para qué se necesita un barco? ¿Por cuántos días no ha llovido aquí? La tierra siempre está húmeda. La tierra recibe agua todo el tiempo”. Pues, entonces, por cien años ese señor San Noé fabricaba aquel barco. Se lo terminó. No le ayudaron en nada los viejos de la ciudad, los jorobados. Entonces, los jorobados vieron que rápido se levantaban las nubes. En el este, todo estaba cubierto de nubes. “Ahh, . . . dijeron los jorobados entonces, ahh, ese barco que hace Noé se pudrirá rápidamente. No saldrá así. Madera. No como el nuestro, . . . vamos a hacer nuestro barco entonces, de piedra de pila –caliza”. Después de que fabricaron el barco de caliza. taladraron un hueco en el fondo para que no se llenara de agua. Cuando el agua entrara al barco, se drenaría. Ajá, así. Pues, comenzó a llover. Cuarenta días y cuarenta noches. Ochenta días cayó el agua sagrada. Subió tan rápido el agua sagrada, se alzó hacia arriba. Siete metros hasta el fondo El agua sagrada dejó de caer. Pues, tanto, entonces, . . . todo se terminó así. Pues, ¿por qué se terminaron esos pobres jorobados? ¿Por qué? Por ser gente tan mala. Fueron a acostarse . . . al lado de la madre. Fueron a acostarse . . . al lado de la hija –hasta el padre. No respetaban . . . ni a la hija. No respetaban . . . ni a la madre. No respetaban . . . ni a la hermana. No respetaban . . . ni al hermano. Fueron a acostarse . . . al lado del hermano. Fueron a acostarse . . . al lado de la hermana. Pues, Dios verdadero y maravilloso vio todo eso, “Hay que terminar esa semilla”. Los jorobados, así se terminaron los jorobados. Tan malos. La otra gente que tenemos aquí ahora, los que están aquí ahora, hay respeto para la gente. Entendés que tenés una familia, tenés madre, tenés hermana, tenés un hermano mayor, tenés hermanito, todos. Pues, así estamos ahora. Se terminaron los jorobados. Se terminaron porque vieron que eran malas semillas, No eran buenas semillas, esos jorobados. [Burns 52-61; traducido al español del inglés de Burns] Como el eclipse, el triunfo del mal es transitorio ya que el bien siempre sigue el mal. Pero no era siempre así. Los héroes gemelos Hunahpú y Xbalanqué tuvieron que descender a Xibalbá para liberar el tiempo y establecer el ciclo de la vida y la muerte. El Popol Vuh representa el triunfo del cronotopo épico. Los señores de Xibalbá quisieron poner fin al tiempo, al diálogo y a toda actividad creativa. Trataron de impedir el primer amanecer y volver el mundo al caos nomadológico primordial. Por nomadológico, refiero a la acción de la esquizofrenia crítica, la que según Fredric Jameson representa una ruptura en la cadena significante. Jameson lo califica como un proceso universal que antecede el momento terminal de la transformación –como un flujo primordial, en vez de un universal eterno. Gilles Deleuze y Félix Guattari lo ven como el fluir no-codificado del deseo, pero avisan que el deseo en su estado más crudo es pernicioso a la sociedad civil. Hay que codificarlo pero no se puede sostener ningún código para siempre. Es una energía pura, aislada y creadora que oscila entre la ruptura hacia un nuevo modo de existencia y el desboronamiento de un modo ya gastado. Para Lacan, es una pérdida de la historicidad [Buchanan 159-65]. En cierto sentido, corresponde al ápeiron o al caos –la primera fase del big bang antes de que la energía se cuajara en la materia eje de la demencia la élite vertical (paradigmatico) orden nivel macro juego finito, límites paranoia (deseos de represión) thanatos(negación) eje del poder ideología–sociedad–praxis eros (amor, deseo, codicia) esquizofrenia (deseos liberatarios) juego infinito, nómada nivel molecular entropia, disipación de energía horizontal (sintagmático) las masas Visión social neo-deleuziano (ver a Anti-Oedipus Al nivel más extremo, se convierte en una “máquina de guerra”, una pérdida por completo del sintagma y, por extensión, de la historia. Corresponde, por ende, a un cronotopo de Xibalbá –lo que representa una negación del tiempo. Reniega el pasado e imposibilita el futuro. Hay un abandono de los límites –los nombres Hun Camé y Vucub Camé, “Uno Muerte” y “Siete Muerte”, representan la totalidad; ya que la enumeración de los katunes comienza con uno y termina con siete, el alfa y el omega de los mayas. Esencialmente es un llano ilimitado sin tiempo, una condición de stasis. Es un presente eterno que elimina toda posibilidad de cambio. En la actualidad se puede ver como el derrocamiento del cronotopo épico. Los víctores reprimen toda memoria de sus víctimas. Ya que el habla crea el Verbo que dio luz al mundo; es peligrosa y, por tanto, prohibida. Ya que la escritura crea la historia, ofrece alternativas, por esta razón, es proscrita. Curiosamente, para rescatar el tiempo y el ciclo de la vida, Hunahpú y Xbalanqué acudieron a la esquizofrenia crítica. Como estaban en un estado de de-lirium “fuera del sendero” o descarrilamiento del orden establecido, tuvieron que aprovecharse de todas las armas necesarias para restaurar el paradigma. En las situaciones revolucionarias, las palabras adquieren significados opuestos. Cuando Hunahpú y Xbalanqué fueron a Xibalbá, dejaron elotes –en quiché ah, en la casa –en quiché ha (un reverso); cuando la cosecha se seca, están muertos, cuando brota de nuevo, están vivos otra vez en un reverso de la fortuna Hay bastante humor ritual en Xibalbá, especialmente en los juegos y las pruebas que ganan los gemelos por su astucia [Tedlock 39]. La muerte juega sucio en cada encuentro pero Hunahpú y Xbalanqué manipulan el paradigma, de esta manera sacan la realidad del delirium. La muerte está limitada a lo que le toca por naturaleza –ahora hay límites y una alternación de noche y día. Establecen ciclos de tiempo; y la luna vigila la oscuridad –aunque dentro de un ciclo. Desde entonces, los señores de Xibalbá sólo reciben a los culpables y a los débiles. En su función enciclopédica de ilbal, “instrumento de visión”, el Popol Vuh, igual que los libros de Chilam Balam, ofrece un patrón astrológico y caléndrico. Hunahpú se transformó en el sol y Xbalanqué en la luna llena – el sol nocturno; Xquic, su madre, en la luna creciente. Sus andanzas por Xibalbá corresponden a las fases de Venus. Durante su conyunción inferior de ocho días, cuando viaja del oeste al este, Venus pasa por el inframundo donde enfrenta la humillación y el sufrimiento. Después se levanta en el este. Es un heraldo del sol que anuncia su victoria sobre la muerte, con ewige Wiederkunft –la habilidad de perdurar através del tiempo, por la que se evita la catástrofe. Hun Batz y Hun Chuen, “Uno Mono” y “Uno Artesano”, convertidos en monos por burlarse de los gemelos, corresponden al ciclo de Marte. Vucub Caquix, “Siete Guacamayo”, se jactaba de ser el sol pero fue derrumbado por los gemelos. En términos astronómicos es el Cucharón o Osa Mayor. Por su hábito de brincar alrededor de la estrella polar, también representa al dios cojo Tezcatlipoca o a Hunraká. Su esposa Chimalmat es la Osa Menor. Se levanta al principio de la estación seca y se oculta al principio de la estación de los huracanes un período que equivale a un tun de 260 días. De esta manera, los gemelos incorporan los derrocados a su paradigma en un re-mord historique. Con la llegada de la luz, el mundo estaba seguro para la humanidad. El nacimiento de los primeros humanos fue un triunfo de los “engendradores” y los “formadores” y le otorgó a la humanidad la habilidad de hacer su imagen en el tiempo. El mundo de los humanos es la historia de los quichés y sus esfuerzos para imponer su paradigma a la demás gente. Su monopolio del fuego es un acto paranoico en el sentido crítico. De acuerdo al apotegma “la stásis es la muerte” [Virilio 1], el sobreviviente es sur vif, “super vivo, super rápido” de vif “vivo”.Los vivos son los que sobreviven, los que crean, los que escapan del ciclo El mensaje para nosotros, los vivos, es que Xibalbá siempre acecha, buscando su oportunidad de volvernos al caos primordial. A los cronotopos anteriores, se puede agregar el cronotopo utópico, elaborado por Santo Tomás Moro en 1516 [Mattelart 29]. La utopía, como se sabe, es griego por “ningún lugar” y de acuerdo a su significado, sólo existe en el tiempo, por un instante, como una epifanía. Es un sueño perenne que carece de existencia material. Poco después de la primera edición del libro, hubo varios intentos por reformadores españoles de establecer sociedades utópicas entre los indígenas americanos. De hecho, al idear su colonia en Michoacán, Vasco de Quiroga fue tan fiel al proyecto que le mandó un mensajero a Moro pero malafortunadamente llegó a Londres poco después de su ejecución. Los que triunfan están motivados por los sueños utópicos. Según Fredric Jameson, la utopia no es un fin sino un proceso. El fracaso de la utopía regresa más intensivamente a lo real. Es inmanente porque es un fracaso que no progresa más allá del reino del pensamiento [Buchanan 164-66]. Utiliza la repetición para iniciar el proceso del desarrollo creativo. El güegüence maneja el humor ritual en una manera didáctica semejante al carnaval de los tzotziles y tzeltales. Ataca sobre todo el mal comportamiento entre los oficiales, las mujeres, y los ladinos. El nombre lo relaciona con los huehuenches, los burlones vestidos de viejos que se burlan y chismean de los abusos y los vicios de la comunidad. Están inspirados por Huehueteotl, el dios viejo a quien los nahuas brindaron al fin del año con una borrachera. Representan a los demonios, en este caso los jorobados, que vienen del pasado para “re-morder” –a recordarnos cómo y por qué el mundo anterior fue destruido por los dioses. Probablemente es una adaptación de una obra o actividad presentada durante los últimos cinco días del año, cuando el mundo estaba en peligro de extinguirse. La última parte musical de la obra se llama “La retirada” o “El borracho”. Es un baile que viene de Guatemala y que parece tener sus orígenes en la tradición popular. Las máscaras de animales también recuerdan a los carnavales de Chamula, Chenalhó y Zinacantán. Hay varios estudios acerca de los nombres y el lenguaje en El güegüence. El más destacado es de Carlos Mántica Abauza, quien analiza los juegos de palabras entre el español y el náhuatl. Hay que investigar más a fondo, sin embargo, el pipil – una lengua más cercana a la lengua de los nicaraos, tanto como el mangue-chorotega. Güegüence es de huehuetzin “viejito”. Entre los nahuas había un “Baile de los huehues” [Cid-Pérez 157], pero es muy contrario a ese género. El protagonista tiene raíces en el “baile de los truhanes”, donde el “tonto” comprende al revés. Mántica nota que cuecuetzin es “gran pícaro, burlón”. Alberto Icaza nota que Güegüence puede ser de huehuetze “viejucho”. Su comportamiento puede ser en parte una parodia de los huehuetlahtolli –los textos de consejos del padre a su hija. Hay que tomar en cuenta que en la Mesoamérica precolombina los viejos tenían el derecho de tomar todo el pulque que querían. La otra gente común tenía que seguir normas estricta. Durante la colonia, los indígenas tuvieron que aceptar el ron como pago por sus bienes y su labor. El ron sustituyó a la sangre en los sacrificios y como la savia del árbol del mundo. Los habitantes de Chenalhó ofrecen ron en rituales con las palabras: uch’an jtxujubal yok sk’ob totik nichim yanal te’e –”Tomá de las manos y los pies del Padre, el árbol florido”. El ron, por ende, fluye en cantidades cuando llegan los demonios de carnaval. Tastuanes viene de tlatoani “gobernador, señor, el que habla bien, gobernador indígena de una comunidad”. También es el título que se da al Señor Santiago Apóstol y a la fiesta en su honor que consiste en un simulacro de combate entre los indios y los españoles ayudados por el apóstol. En un juego de palabras, lo llaman tlaltoani “tragón”, y cuascuanes (Cuascuanit) “cornudo”. Suche Malinche, la hija del Tastuanes, tiene un nombre que quiere decir “flor de malinche (Casalpina pucherrima swo.)”, pero suche es un regionalismo para “alcahueta”. Es de pipil xúchi, náhuatl xóchitl“flor”. Malinche, como se sabe, era la amante y ayudante de Cortés y, por ende, denota “traidora”. En náhuatl es malinalli, un tipo de zacate, nombre que literalmente significa “torcido”, en pipil malina “torcer, girar, retorcer”. También sugiere malia “cazar o cautivar” y malli “cautivo, prisionero de guerra”. Suche Malinche es una representación paródica de la misma Xochiquetzal que aparece en el Rabinal Achí como la esposa del Varón de Rabinal. Los hijos del Güegüence llevan nombres europeos: Forsico – quizás del italianoforza “fuerza, valentía”, y Ambrosio –”inmortal” en griego. Parece que representan a los ladinos, un blanco tradicional de la burla en los carnavales tzotziles y tzeltales. Ambrosio traiciona a su padre de la misma manera de que los ladinos se reniegan de su sangre indígena. Contrario a los gemelos del Popol Vuh, estos son opuestos –cara y cruz de la corrupción del racismo colonial que le motivó a uno a abandonar sus raíces y al otro a seguir la picardía de su padre. En el mundo nomadológico de la época colonial, el orden y la rectitud de antaño no cuentan para nada. Güegüence acude a la sordera para parar el sintagma y restaurar el paradigma derrocado por el de-lirium, subvertir el presente y volver al pasado épico. “Es una fórmula para encontrar un espacio a los sin voz, y denunciar aspectos soterrados de la vida social”. “La repetición constante de diálogos completos, la sacralidad de la palabra y el trato estilizado entre nobles”, lo establece como una parodia de obras épicas como el Rabinal Achí. Con la sustitución del ron por la sangre, no termina en el sacrificio humano sino en una mojiganga. Su naturaleza paródica lo aleja de la épica y lo arraiga en la temprana modernidad de Lazarillo y don Quijote. El aura bejaminiana le otorga al objeto la habilidad de mirar hacia el pasado. Se opone la percepción alegórica, ya que se hace visible la totalidad misteriosa de los objetos. Donde los fragmentos quebrados de la alegoría representaban una cosa – un mundo de fuerzas destructivas en que se ahogó la autonomía humana, los objetos del aura forman un paisaje utópico en el presente que absorbe el pasado, una plenitud efímera de existencia en el mundo de las cosas. Este componente utópico del pensamiento de Walter Benjamin sólo está accesible al pensador de un pasado cultural más sencillo. Lo que las obras indígenas tienen en común es el deseo de arraigar y defender una cultura de orden y rectitud. Lo logran a través de fórmulas rituales, sean en las obras sagradas, las épicas, las caléndricas o las paródicas. Acuden a la esquizofrenia crítica para corregir el de-lirium cultural y cronotópico. Esta contribución literaria cultural todavía ejerce un gran impacto en la literatura centramericana contemporánea –la que todavía lucha contra los demonios del pasado y de ultramar que quieren usurpar el poder y apagar la luz de la rectitud. La civilización mesoamericana se ha evolucionado y perdura en Centroamérica entre los hispanos tanto como los indígenas y cada día más en el resto del mundo.  Rick Mc Callister

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